Mi nombre es Deyanira, compartiré un poco sobre cómo era antes y después de empezar a meditar.
Era una persona sensible, aburrida, débil, con baja autoestima, insegura,aparte de todo siempre estaba enferma, todo lo que comía me caía mal, empezaba a bajar de peso y pocas veces cuando me sentía bien recuperaba peso.
A pesar de todo estuve estudiando en una universidad, y siempre habían preguntas en mi cabeza ¿Porqué me tiene que pasar esas cosas a mí? ¿Para qué vine a este mundo? Sentía que mi vida no tenía sentido, no sabía a dónde ir, sentía que era un problema para mis padres, sentía que no podía avanzar, ¿para qué estudiaba, solo era un gasto para ellos. Pensaba mucho en ¿qué iba a pasar luego?, pensaba en futuro y más me hundía. En la universidad pasaron muchos problemas, me reprimía tanto, y me hundía más y más.
No tenía muchas fuerzas para levantarme, prefería estar encerrada en mi cuarto y no salir, no quería ver a nadie, no quería asistir a clases, me deprimía rápidamente. Tanto era mi carga que terminé dejando la universidad.
Pasó un año más sin saber qué hacer con mi vida, y entre a otra universidad, pensé que iba a ser diferente pero no, cada vez que sentía presión quería dejar todo, y quedarme ahí, tenía miedo de hablar, no podía socializar, tenía miedo de hablar con los profesores, sentía un nudo en la garganta que no me dejaba hablar, no podía tomar decisiones, tanto era el miedo que mi corazón empezaba a acelerarse y empezaba a llorar. En una de esas crisis, terminé en el psicólogo de la universidad, y me mandaron a un especialista, un “psiquiatra”. Tenía depresión y ansiedad, no podía dormir , empecé a tomar pastillas antidepresivas, pastillas para dormir y fueron aumentando las dosis .
Cuando empecé a meditar, desde las primeras semanas ya había cambios, logré desechar fotos que le ponía mucho valor y notoriamente la carga empezó a disminuir, me empecé a sentir más ligera.
En el segundo nivel, dejé de ir al psicólogo, cada problema que venía solo seguía el método de meditación y tranquilamente podía avanzar, ya no me hundía con cada problema que pasaba.
En tercer nivel, perdí miedos, puedo socializar, sonrío mucho y tomo las cosas con calma, no tengo presión.
Ahora estoy en cuarto nivel y agradezco mucho al Maestro, al método y a los asistentes, por permitirme conocer la verdad, gracias.